Un paseo es una oportunidad para descubrir la naturaleza, pero también para disfrutar de los beneficios del aire fresco, para enfrentarse a nuevas sensaciones, olores inusuales con efectos oxigenantes y beneficiosos para los niños y los padres. De esta manera, el contacto con la naturaleza es beneficioso para la salud, ya que el paseo pone en movimiento el cuerpo en un espacio asociado con aire puro que oxigena el organismo. Esto es cierto para los niños mayores, así como para los bebés cómodamente acunados en sus cochecitos. El niño puede jugar, correr, moverse y quemar calorías, evacuando la energía acumulada. A través de todas estas actividades, el niño se relaja, con una mejor calidad de sueño y una reducción del estrés, un menor riesgo de obesidad y aumento de peso, y una reducción de los síntomas de depresión y agresión. Como resultado, estos paseos permiten a los niños estar física y psicológicamente sanos.