La Opinión - 7 de Octubre de 2007
DOMINGO LUIS HERNANDEZ Setenta y cinco años atrás una mujer, formada en el rigor académico y maestros verdaderos en Madrid, miró a Canarias y se decidió a fundamentar una institución cuyas dos patas eran lo científico y lo cultural. El acta fundacional se redactó y firmó en La Laguna el 11 de octubre del año 1932. Desde ese inicio, caligrafiado con buena letra en tinta negra, asomaron las preocupaciones que la futura institución defendería: uno, "Carácter Regional"; dos, una mirada responsable hacia la universidad (con propuestas como la allí escrita de una Facultad de Ciencias Naturales para la Universidad de La Laguna); y tres, un exquisito cuidado a la hora de asumir y defender los trabajos y dedicaciones a los que el centro se acogería.

Esa mujer fue (es) la hoy homenajeada, y con razón, doña María Rosa Alonso. La institución que nació entonces fue (y es) el Instituto de Estudios Canarios. Si recordamos a doña María Rosa, traemos a la historia de la empresa a otros nombres que subrayan su singularidad y la envergadura de aquella fundación. Resumo: don Francisco Aguilar, don Juan Vidal Torres, don Andrés de Lorenzo Cáceres, don José Peraza de Ayala, don Manuel González de Aledo, don Buenaventura Bonnet, don Elías Serra, don Leopoldo de la Rosa, don Jesús Hernández Perera, don Telesforo Bravo, don Enrique Romeu Palazuelos, doña Manuela Marrero... y así hasta los más recientes don Wolfredo Wildpret o don Eduardo Aznar Vallejo (actual presidente).

El Instituto de Estudios Canarios forma parte de la Confederación Española de Centros de Estudios Locales, adscrita al Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Tal cosa es importante en sí misma porque tras el reconocimiento se deduce el valor de sus iniciativas sujetas a los fines, que son:

Realizar y fomentar estudios y trabajos de investigación científica sobre las Islas Canarias. Recuperar y conservar el acervo cultural y científico de autores canarios, antiguos y contemporáneos. Cooperar en la adquisición de bienes de valor histórico, arqueológico, artístico, literario y científico para Canarias. Difundir y divulgar el conocimiento de temas científicos y culturales canarios. Mantener un Centro de documentación relacionado con el objeto de la entidad. Fomentar la cultura y estimular la crítica científica en las Islas Canarias. Editar publicaciones de interés cultural y científico, relacionadas con el Archipiélago Canario, etcétera.

Las iniciativas y los materiales que suceden al IEC son rigurosos y espléndidos, cuando no excepcionales. Eso se puede probar. Y sin embargo, minora en las prestaciones públicas, espacio obsoleto de su sede y reparos administrativos. Es decir, salvo excepciones, se cierne sobre el IEC una suerte de complot contra sus iniciativas. Y se explica el porqué en una Comunidad gobernada comúnmente por gente inculta y más dada al espectáculo que a la solvencia del estudio y el trabajo sobre nuestra historia, lengua, arte, arqueología, literatura, naturaleza, economía... que son los trancos del análisis a que se ha dedicado una institución que cuanta ahora con 75 años y que, a pesar de todo, va para más.